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Portada Internacionales  |  07 noviembre 2018

Condenados a prisión por enriquecerse con campañas solidarias para su hija enferma

Recaudaron más de 400 mil euros para tratamientos de una enfermedad rara y sólo destinaron 20 mil a ese fin. Con el resto se dedicaron a vacaciones, compra de vehículos y artículos de lujo. El caso provocó un gran escándalo y también puso en tela de juicio a los muchos medios que difundieron la heroica pero inverosímil historia del padre.

Un tribunal español condenó a los padres de una nena de 11 años a penas de cárcel por una estafa multitudinaria de más de 400.000 euros (más de 16 millones de pesos argentinos) en donativos que recaudaron en campañas solidarias al simular que eran para tratarla de una enfermedad rara.

Los jueces de la Audiencia de Lérida (noreste español) impusieron cinco años de prisión al padre, Fernando Blanco, y tres años y medio a la madre, Margarita Garau.

Además deberán pagar una multa de 5.000 euros y devolver los donativos a las personas estafadas.

En la sentencia, el tribunal da por probado que aprovecharon la enfermedad de la niña para "urdir un plan" con el que enriquecerse mediante campañas solidarias.

El caso de Nadia causó conmoción entre la opinión publica española y fue tratado con frecuencia por los medios de comunicación, con la aparición de los padres en programas de televisión y periódicos entre 2010 y 2016.

No obstante, los vecinos de los padres sospecharon de ellos y alertaron del alto nivel de vida que llevaba la pareja, pues alquilaba una costosa vivienda y disfrutaba vehículos caros.

Los acusados, que negaron las acusaciones en el juicio, manifestaban que necesitaban dinero para la investigación de la enfermedad que sufría la hija e, incluso, "llegaron a afirmar falsamente -según la sentencia- que ello era necesario para superar el riesgo inminente de muerte en que se encontraba la menor" y facilitaban en los medios el número de cuenta bancaria en el que "hacer donaciones a tal fin".

El tribunal consideró acreditado, no obstante, que Nadia sufre tricotiodistrofia, una enfermedad catalogada como rara, que provoca alteraciones cutáneas, oftalmológicas y trastorno del desarrollo y del lenguaje en un contexto de inteligencia límite, aunque "sin riesgo vital inminente para la misma".

A finales de 2016, dos medios descubrieron que el tratamiento, el hospital y el doctor estadounidense que iba a tratarla no existían.

El padre fue detenido tras escaparse de un control policial en dirección a Francia con dinero en efectivo, una pistola y relojes y artilugios electrónicos de gama alta.

Según los investigadores, de los 422.000 euros recaudados por su fundación entre 2014 y 2016, solo 20.000 habían sido destinados a la niña. El resto se dedicó a alquilar viviendas, locales, comprar vehículos o relojes o pagar hoteles.

La justicia bloqueó también las cuentas de la fundación con un saldo de 314.000 euros que se destinarán a indemnizar a los afectados.

El caso provocó un gran escándalo y también puso en tela de juicio a los muchos medios que difundieron la heroica pero inverosímil historia del padre, que incluso aseguró haber visitado a un genetista escondido en una cueva en Afganistán.

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